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¿Existe un Derecho Humano de Acceso al Agua? De ser así, ¿Cómo garantizar este derecho en una realidad en la que el agua potable es un recurso cada vez más escaso, vulnerable y mal gestionado?
La participación de las comunidades, la gestión integrada y participativa del recurso, es vital para la protección y la garantía de este derecho humano que resulta fundamental para cumplir con cualquier otro derecho.
Es imperativo realizar un acercamiento conceptual a lo que podemos entender como Derecho Humano de Acceso al Agua (DHAA), en contraposición con nociones de su existencia como un mero Derecho (sin ser un Derecho Humano) o una necesidad del ser humano.
En los últimos años, las tendencias internacionales que se dirigen a la protección de las personas, recomiendan su reconocimiento como un Derecho Humano en aras de garantizar su cumplimiento por parte de cada uno de los Estados. Sin embargo, en el ámbito internacional de acción es necesario definir la eficacia de este derecho, sus límites y alcances, para respetar la Soberanía de cada Estado.
En muchos documentos y declaraciones internacionales recientes se ha hecho visible –sobre el papel- el reconocimiento de este Derecho. Sin embargo ¿Qué consecuencias han tenido estas iniciativas internacionales en el ámbito nacional y regional? Y sobre todo, cabe preguntar, ¿Cuál ha sido su aplicación real en Costa Rica?
La creciente importancia que ha suscitado el tema de la Gestión de los Recursos Hídricos, tanto en el ámbito nacional como internacional, hacen relevante que el Derecho Ambiental Internacional también se interese por la adecuada regulación de la administración y gestión que se hace de los cuerpos de agua entre diferentes Estados por medio de tratados bilaterales o multilaterales, e incluso en textos que parecen revestir un contenido meramente económico como los Tratados de Libre Comercio.
Ante las evidentes diferencias existentes en la repartición de riquezas, crecimiento demográfico y explotación de recursos, el Derecho Internacional Ambiental tiene ante sí el reto de verificar el cumplimiento de ciertas pautas para lograr el mejor y más justo desarrollo, acceso y satisfacción de las necesidades básicas de las personas.
El caso del acceso al agua potable como una necesidad de los seres humanos y de los ecosistemas para su adecuado desarrollo y supervivencia constituyen un importante campo de trabajo en el que el Derecho Internacional de los Derechos Humanos y el Derecho Ambiental convergen en aras de traducir esta necesidad vital del recurso como un Derecho Humano, y así lograr que los Estados deban ocuparse de dar este servicio y proteger las fuentes de agua de manera adecuada.
Una acción rápida que planifique a largo plazo la gestión del recurso hídrico y la no privatización de un derecho, se torna cada vez más urgente.
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